jueves, 14 de noviembre de 2013

Textos folclóricos


No me puedo ni imaginar cuantas versiones diferentes de cuentos clásicos mi familia me ha podido contar. El cambio principal lo veía en la persona que me lo contaba. Las grandes diferencias se podían percibir entre las historias que me contaba mi abuelo y mis padres. Mi abuelo no hacía ningún tipo de adaptación del cuento que a él le llegó en su momento, mientras que en el caso de mis padres, lo intentaban representar, cambiaban sus voces, si el personaje era un niño o un adulto, y adaptaban el argumento, no hablando de muerte o de aquellos temas que ellos pensaban que no eran aptos para mí. Pero tengo que decir, que prefería la versión de mi abuelo, aunque nunca se lo llegué a decir a mis padres, que se enterarán cuando lean este artículo. Otra cosa curiosa es que cuando era niño, era el receptor de esas maravillosas historias y en la actualidad he cogido el rol de divulgador y de creador de nuevas historias, siendo mis receptoras mis hijas.
Todas estas historias que me fueron contadas cuando era pequeño me transmitieron una serie de valores y alegrías que me han sido muy útiles en mi desarrollo a lo largo de mi vida.
Pienso que sería interesante recoger algunas definiciones que me han llamado la atención de folclore.
Antonio Machado lo define como “la composición de dos términos anglosajones: folk, que significa gente, persona, género humano, pueblo, y lore, que equivale a doctrina, enseñanza, lección, instrucción, saber. En consecuencia, el folklore es el saber popular, el conocimiento de las gentes”. Este concepto fue utilizado por primera vez por George Laurence Gomme, en 1846, aunque se considera el creador a William John Thoms (escribía con el pseudónimo de Ambrose Mertonen).
William Bascom, “El folklore abarca todo lo popular: el arte, la artesanía, los trajes, las costumbres, las creencias, la medicina, las recetas de cocina, la música, los bailes, los juegos, los gestos, el habla, así como aquellas manifestaciones orales que han sido clasificadas de literatura popular, pero que responden más exactamente a la denominación de arte verbal u oral. Este último, que comprende los cuentos populares, leyendas, mitos, proverbios, adivinanzas y poesía, ha constituido, desde los orígenes de la especialidad, el objeto primordial de las investigaciones folklóricas, tanto entre los humanistas, como entre los sociólogos y antropólogos” (la Enciclopedia Internacional de las Ciencias Sociales, 1974).
El folclore está presente en nuestras vidas desde que nacemos y nos va a perseguir a lo largo de toda ella.
Son tres las características principales del folclore: su anonimato porque no conoce el autor, se transmite oralmente y la multiplicidad de variantes que existen, pero eso sí, yo no podría valorar ni creo que nadie, cual versión es mejor que la otra.
Dentro de los géneros folclóricos que menos conocimiento tenía era la poesía y el teatro, pero recopilando información, me empecé a dar cuenta de que tanto el teatro y la poesía folclórica de una manera u otra formó parte de mi niñez.
La historia del teatro folclórico y de los títeres es muy antigua, empezando en el antiguo Egipto hasta nuestra época.
Federico García Lorca escribió obras de teatro para guiñol que recomiendo a todos el leerlas.
En España, existían los denominados “Cómicos de las lengua”, que eran un tipo de juglares que viajaban en sus carretas (roulotte) por pueblos y ciudades de toda España donde hacían sus representaciones, destinadas a un público más adulto pero  dentro de lo que ellos representaban contaban con un tipo de representaciones dirigidas a los niños que denominaban “títeres de cachiporra”.

Se caracterizaban porque todas tenían el mismo argumento y eran representadas por marionetas. La manera en la que conectaban con los niños era a través del contacto directo con ellos, les hacían partícipes. Siempre hay un personaje principal que al principio y a lo largo de la representación interactúa con los niños, también está la persona o cosa a la que ama con toda su alma el personaje principal (niña, animal u objeto), y por último el personaje malo que quiere quitarle a éste lo que desea y quiere. No podemos olvidar el elemento principal y que le da nombre “la cachiporra”, que con ayuda del público el personaje principal golpea al malo.
Son muchos los recuerdos que se me vienen a la cabeza cuando pienso en las representaciones con marionetas que veía en “la corredera” (plaza muy grande y antigua que tenemos en Córdoba), los sábados y domingos por la mañana cuando era pequeño. Algunas veces todavía se puede disfrutar de estas representaciones en Navidad o en la “Semana Medieval” que celebramos en Córdoba.
Actualmente en muy pocos sitios se pueden encontrar teatro de títeres y se dice que va dirigido a un público infantil, aunque a mí me encanta y disfruto y me río muchísimo, sobre todo con los de cachiporra. Los que vivimos en Madrid somos muy afortunados porque podemos seguir disfrutando de ellos. Soy positivo y espero que las representaciones con títeres resurjan porque son maravillosas y hacen disfrutar tanto a niños como a mayores. Como futuro profesor de primaria sin lugar a duda voy a incluir en mi aula talleres de representación de obras con títeres.
Abarcando diferentes áreas empezando por la creación de la marioneta, y una vez realizada tendrían los alumnos que pintarla, crearle su ropa, vestirla... También serviría de gran estímulo para el estudiante porque tendría que contarle a sus compañeros una historia a través de un papel que tendrá que representar con su marioneta, fomentando de esta manera la creatividad y el interés del niño. La obra a representar, dependiendo de la edad del niño, podrían inventarla ellos mismos o si eligiéramos alguna en concreto, me encargaría de adaptarla si eso fuera necesario. Puedo imaginarme la carita de los niños disfrutando con esta actividad en clase y estoy seguro que en casa se la representarían a sus familias.
La poesía folclórica siempre ha estado de una manera u otra muy presente en nuestra infancia, o bien a través del juego, de la música o de algunas oraciones que recitábamos antes de dormir, como la de “cuatro esquinitas tiene mi cama” pero recuerdo una oración especialmente que mi madre siempre decía antes de acostarse.
Santa Bárbara bendita,
que en el cielo estás escrita,
con papel y agua bendita,
en el ara de la cruz
padre nuestro, amén Jesús.
No podemos confundir la poesía folclórica con la poesía popular. La poesía folclórica se transmitía de forma oral y no tenía autor conocido y se iba variando con el tiempo, mientras que la poesía popular sí tiene autor, pero que al recitarla o cantarla tan frecuentemente se llegaba a olvidar el autor.
Hasta que el pueblo las canta
las coplas, coplas no son;
y cuando las canta el pueblo
ya nadie sabe el autor.
Manuel Machado
Actualmente me sucede con canciones que canta el grupo Cantajuegos y que originariamente las cantaban Teresa Rabal, Torrebruno y el grupo Parchís por mencionar algunos, pero que seguro que después de este grupo vendrán otros y finalmente nos olvidaremos de quién las cantaba originariamente.
Hoy en día puedo constatar que estas cancioncillas en forma de conteo para juegos se siguen utilizando en la escuela porque mis hijas las siguen utilizando y cuando ellas las cantan se quedan sorprendidas de que yo me las sepa.
Uni, doli, treli, catoli, quini, quineta, estando la reina, en su camareta llegó Fermín, apagó el candil, candil, cando, cuéntalas bien, que las veinte son.
Las utilizábamos cuando en los juegos se tenía que determinar quién era el que se la quedaba, ¡Qué recuerdos!Pedro Cerrillo, catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha e investigador del CEPLI (Centro de Estudios de Promoción de la Lectura y Literatura Infantil), es una figura importantísima especialmente en el tema que estamos tratando del folclore, concretamente por sus estudios sobre la poesía folclórica en España.
Clasifica la poesía según su temática en tres grupos:
1. Rimas de ingenio (se recitan): destacamos las retahílas que son esas pequeñas piezas poéticas que se utilizan en los juegos (una, dos y tres, tinta, plumero y papel…), adivinanzas, trabalenguas, burlas (quién se fue a Sevilla, perdió su silla).
2. Juegos y rimas de movimiento y acción: nanas, las de balanceo, cosquillas y risas, lanzar objetos, andar, saltar.
Cinco lobitos tiene la loba
blancos y negros detrás de una escoba.

3. Danzas de corro: Son cancioncillas que sirven para que los niños interactúen los unos con los otros (dar palmas, saltos y giros, pasillo y mimos).
Al corro de la patata,
Comeremos ensalada,
como comen los señores,
naranjitas y limones
achupe, achupe,
sentadita me quedé.

Pienso que la poesía folclórica es muy útil introducirla en el aula empezando con los más pequeñitos.
- Los trabalenguas, difíciles de decir pero son muy buenos para fomentar una dicción ágil.
- Los acertijos y las adivinanzas, despiertan en el niño la curiosidad y de alguna manera les hacen pensar.
- Las retahílas, permiten al niño aprender a contar tras la repetición de las palabras.
- Las cancioncillas de juegos bien utilizadas pueden ser buenas herramientas educativas, porque no podemos olvidar que con estas edades el juego es una herramienta de aprendizaje muy importante.
La prosa folclórica son cuentos. Los cuentos son narraciones breves que cuentan hechos imaginarios y que al ser transmitidos oralmente, son muchas las versiones que se han ido realizando a lo largo de la historia, coincidiendo en su estructura pero no en los detalles. Como comenté en el principio de este artículo, las diferentes versiones que he oído del mismo cuento dependiendo de la persona que me lo contaba.
Tuve la gran suerte de tener personas que me contaban cuentos tanto en casa como en el colegio. En la comunidad de vecinos donde pasé mi niñez, mis hermanas y sus amigas nos sentaban a mis amigos y a mí en la azotea (donde nos moríamos de calor) y nos contaban cuentos como la bella durmiente, cenicienta, y disfrutábamos muchísimo oyéndolas interpretar esas maravillosas historias.
En mi colegio teníamos al Hermano Serafín que nos contaba cuentos tradicionales cuando nos íbamos de excursión. Recuerdo que íbamos a un caserón, que era la residencia de verano de los Hermanos Maristas y tenían un salón gigante (al menos eso me parecía a mí cuando tenía diez años). También recuerdo que había un gran eco y eso le daba una sensación muy grande de respeto y solemnidad y allí nos sentaba a todos deseosos de que nos contara esas historias maravillosas, con esos personajes tan valientes sin miedo a nada. Al final del cuento, nos hacía preguntas (lo que hoy llamamos lluvias o tormenta de ideas) sobre los personajes, la historia, si nos había gustado o no, si cambiaríamos algo del cuento… ¡Qué suerte la mía!
Si hace treinta años el cuento se trabajaba en la escuela y hablo en mi caso, ¿por qué no trabajarlo hoy en día? ¿Tan diferentes somos los niños de hace treinta años a los de ahora?

Al hablar de folcloristas y sabios de los cuentos populares no podemos dejar de comentar la figura más importante, Vladimir Propp. Fue un erudito ruso dedicado al análisis de los componentes básicos de los cuentos populares de su tierra. Tras un preciso análisis de cien cuentos maravillosos del folclore ruso, describió la estructura formal de éstos.
Propp afirma que todos los cuentos tienen una misma estructura, con unos componentes fundamentales: “las funciones”. Por “función” entiende la acción que ejecuta un personaje, denominado por un concepto abstracto (alejamiento, entrega del objeto mágico, combate, viaje de ida...). Lo importante es qué hacen los personajes, sin pararse en el contenido concreto de cada anécdota: es decir, quién y cómo realiza la acción concretamente en cada historia no es importante. Así logra individualizar treinta y una funciones, sostenidas por siete personajes principales: El héroe, el falso héroe, el agresor, el donante del objeto mágico, la víctima, el padre de la víctima y los auxiliares del héroe. Hay que destacar su obra “Morfología del cuento”.
Propp clasifica los cuentos populares en cuatro categorías:
1. Mitos: cuentos protagonizados por dioses y héroes en el que se trata de dar una explicación fabulosa a determinados hechos o realidades, como la creación del Universo, la aparición del ser humano, el origen de ciertas especies naturales…
La mayoría de las culturas han desarrollado sus propios mitos, en general, relacionados con las creencias y vida religiosa.
2. Cuentos de animales: sus personajes estaban encarnados por animales, como ejemplo los tres cerditos. Propp incluye bajo este tipo de cuentos:
- Los cuentos de animales propiamente dichos, que no suelen contener moraleja
- Las fábulas, cuyos personajes suelen ser también animales pero éstas sí están cargadas de moralejas. Sus temas recurrentes siempre han sido los vicios y los defectos del ser humano (la envidia, la codicia, el engaño, la arrogancia, la maldad, la mentira) pero intentando sacar lo mejor siempre y cuando siguieras el consejo que nos da la moraleja final.
Los autores más importantes de fábulas son Esopo (El pastor y el lobo, La lechera y la cántara, El raposo y el cuervo, El mono y el camello, La luna y su madre, La zorra y las uvas, La tortuga y la liebre), Samaniego (Los dos amigos y el oso, La cigarra y la hormiga, El viejo y la muerte, La gallina de los huevos de oro) e Iriarte (El burro flautista y la cotorra) y de Don Juan Manuel “El conde Lucanor”.
- Cuentos de fórmula: son cuentos muy breves, en los que nos interesa más la forma en que se narran y el efecto que tienen en el niño que el contenido. En estos tipos de cuentos se emplean muchos recursos estilísticos.
Había una vez un pollito inglés que se fue a Francia y se volvió francés. Este es el cuento de una ardilla, te lo cuento y se acaba enseguida. Cuando los chinos de Chinano tienen nada que hacer tiran piedras hacia arriba y dicen que va a llover.”
- Cuentos de hadas o Cuentos maravillosos. Este tipo de cuentos suelen estar protagonizados por hadas pero también encontramos personajes como ogros, duendes, animales que hablan… en el caso de caperucita roja, el lobo nos deleita con su voz.
Actividades que propondría para trabajar la prosa folclórica en el aula:
- El profesor  es el narrador. Contaría un cuento conocido por los niños, cometiendo algunos errores por lo que el niño interactuarían con el profesor ayudándolo a construir la historia correctamente y cogiendo junto al maestro el rol de narrador.
- Dejar que los niños cuenten y creen un cuento a partir de unas pautas que el maestro propondrá, como algún personaje, el lugar donde tendría lugar la historia…
- El maestro irá contando un cuento y mostrará fotos del cuento que está contando. Cuando los niños tengan clara la historia sacará a uno o varios niños y tendrán que contar el cuento ayudándose de las fotografías o el maestro sin contar la historia les dará unas fotos y éstos tendrán que contar un cuento.
- Crear un cuento en conjunto, es decir, un niño o el maestro empiezan una historia y otro compañero la tendrá que seguir así hasta que todos participen.
La literatura folclórica que conocemos hoy en día tenemos que agradecérsela a las personas que se interesaron por ella y la trasladaron a un papel. A todos ellos muchísimas gracias porque nos han permitido y nos seguirán permitiendo dejar volar nuestra imaginación.
Hay que hacer una diferenciación entre “adaptación” y “versión”, distinción que no tenía muy clara. La versión es una modificación sin ningún tipo de intención, mientras que la adaptación sí que se realiza con una intención.

Charles Perrault es el primer recopilador. Nació en Francia en 1628. Vivía en la corte con Luis XIV al que le encantaba escuchar historias y cuentos. Las historias que recogía y adaptaba Perrault siempre tenían una intención moralizante y quería moralizar a todas aquellas personas que vivían en la corte.
 



Los Hermanos Grimm se dedicaron a recopilar historias de su Alemania natal y un día llegaron a encargarles que escribieran un libro con todas estas historias recopiladas.
Lo que no me queda nada claro es que si sus historias recopiladas eran historias de Alemania, ¿por qué la Caperucita Roja y La Cenicienta vinieron de la mano de Perrault un siglo antes. 
Se encontraron con muchas quejas por parte de su público ya que pensaban que sus historias recopiladas eran un poco toscas, utilizando un vocabulario grosero, pero a ellos eso les daba igual porque ellos no pretendían ni querían dirigirse a un público en concreto y no pensaban que era apropiado hacer cambios de sus recopilaciones, pero al final tuvieron que hacer pequeñas adaptaciones para un público más infantil y estas fueron las que más calaron y aún siguen calando en nuestra sociedad y las más utilizadas en la educación de los niños.
Hans Christian Andersen, aparte de recopilador y adaptador, fue autor. Lo que sí choca un poco para aquellos que hayan leído cuentos de él, es que suelen ser bastante tristes, y digo lo de choca porque supuestamente van dirigidos a los niños, pero personalmente pienso que él era un escritor de historias y no quería encasillarse en un determinado público.
Dicen que el maravilloso cuento “El patito feo” se trata de la biografía de él.
 



Creo que hay que dejarse de recopiladores, adaptadores extranjeros y hablar sobre grandes recopiladores españoles.
Fernán Caballero (seudónimo Cecilia Böhl de Faber y Larrea), adoptó este nombre porque en su época no se le tenía mucho respeto a la mujer que se dedicaba a escribir.
 
Iba recogiendo cuentos por Andalucía y los adaptaba, publicando “Cuentos, oraciones y adivinanzas populares infantiles” y “Cuentos y poesías populares”.
 
 
 


Saturnino Calleja Fernández fundó una de las más importantes y antiguas editoriales de cuentos para niños.
Publicó gran cantidad de cuentos dirigidos a niños y jóvenes y se caracterizaba porque cuidaba mucho las ediciones de sus libros.
Me ha encantado saber la procedencia de la frase “tienes más cuento que calleja”.
Tengo muy claro que voy a incorporar cuentos folclóricos en el aula, pero también tengo muy claro que los cuentos que vaya a contar tendrán que ser adecuados a la edad de mis alumnos. ¿Cómo saber si un cuento es adecuado para la clase? En primer lugar, escuchar a mis alumnos, llegar a conocer sus gustos, y después obviamente como profesional que soy tendré en cuenta otros aspectos más formales.
También hay que tener en cuenta las capacidades de mis alumnos, sus necesidades e intereses por determinados cuentos. Lo siento por repetirme pero ante todo voy a escuchar a mis alumnos porque ellos tienen muy claro lo que quieren o no quieren oír.
Otro punto importante y que me hace reflexionar es la adaptación o no de las historias que vaya a narrar en clase. Pienso que si previamente he hecho una buena selección de lo que voy a contar en clase, ¿para qué voy a adaptar? Creo que perdería muchísimo la historia.
Le prestaría atención al vocabulario del cuento que piense que no tengan que saber por su edad, lo presentaría a la clase de una manera dinámica y participativa, preguntándole a ellos antes de yo definir la palabra.
Del mismo modo que ignoramos a que edad, un determinado cuento será importante para un determinado niño, tampoco podemos saber cuál de los numerosos cuentos existentes debemos contar, en que momento, ni por qué. Tan sólo el niño puede revelárnoslo a través de la fuerza del sentimiento con que reacciona a lo que un cuento evoca en su consciente e inconsciente”. Bettelheim
Los niños cuando oyen la palabra “cuento”, se les abren los ojos, los oídos y su imaginación empieza a dispararse, ¿cómo no se van a usar cuentos en el aula?
Dejé en el aire dos preguntas y que después de reflexionar sobre el folclore en todas sus vertientes me gustaría contestarlas ahora. Referente a trabajar el cuento en el aula, ya la he contestado y es un “sí” rotundo. En cuanto a la segunda pregunta de si los niños de hoy en día son diferentes  a los que fuimos niños hace treinta años, pues no, porque el niño es niño aunque pasen mil años, y aparte de eso todos tenemos algo de niño en nuestro interior.
Bibliografía y Webgrafía utilizadas y muy recomendadas
- Apuntes de clase
- www.revistababar.com
Dentro de la revista babar recomiendo estos dos articulos porque incluyen información importante sobre los Hermanos Grimm.
Artículo: “Hermanos Grimm: Viejos ritos, nuevos valores”
Artículo: “Cuentos de Grimm ilustrados por Arthur Rackham”
- http://www.cuentosdecalleja.org/
Esta web está dirigida por el nieto más joven de Don Saturnino Calleja Fernandez. Recoge información muy interesante cómo la editorial que creó.
-http://www.funjdiaz.net/folklore/07ficha.php?id=489
Es una revista online donde he encontrado mucha información sobre el folclore y sus autores en España.
Webs que recomiendo para padres, hijos, maestros…http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/euro/folclor/folclor.htm
Una web donde puedes encontrar todos los cuentos que puedas imaginar, e incluso algunos que se pueden escuchar.
Muy recomendada para padres y educadores
http://www.fundacionlengua.com/cuentos-populares/
La Fundación de la Lengua Española pone en marcha este proyecto junto a la Fundación Villalar para publicar en esta web cuentos tradicionales grabados por voces de Castilla y León. Las adaptaciones e ilustraciones también corren a cargo de artistas de esta región. La finalidad de este proyecto es difundir la cultura y lengua española mediante recursos educativos para su utilización dentro del aula y en las clases de español.
http://www.cajamagica.net/aventura.htm Una web interesante para profesores y padres porque te dan pautas para que el niño pueda crear sus propios cuentos fantásticos y enviarlos.
http://www.grimmstories.com/es/grimm_cuentos/index
Es una página web donde se pueden encontrar todos los cuentos de los Hermanos Grimm y me parece muy interesante porque sus cuentos vienen en diferentes idiomas.
http://www.edyd.com/
Web donde puedes encontrar muchísimas fábulas y todas las fábulas de Esopo
http://www.todocuentos.es/view.php
La recomiendo porque puedes encontrar todos los cuentos que quieras, desde los populares a los más actuales.
 


sábado, 9 de noviembre de 2013

Fundamentos teóricos y pautas metodológicas de la literatura folclórica en el aula

He encontrado este artículo que me ha llamado la atención, buscando información para escribir el artículo que corresponde al bloque dos sobre Literatura folclórica.

Me ha parecido muy interesante, ya que habla un poco de la importancia que tiene la escuela actual a la hora de transmitir estos textos de tradición oral. En eso estoy bastante de acuerdo pero hay un punto en el  que no estoy del todo de acuerdo, ya que dice que los espacios habituales donde se producían estos textos de tradición oral como las tertulias, el patio de vecindad o la calle, están desapareciendo y que no están siendo sustituidos por otros. Pienso que más que el espacio somos las personas. Por ejemplo, por lo que yo percibo desde mi niñez muchas mujeres no trabajaban y disponían de más tiempo para conversar y socializar.

Fundamentos teóricos y pautas metodológicas de la literatura folclórica en el aula
por Antonio Rodríguez Almodóvar
 
1. Los textos acarreados por la tradición oral, en su conjunto y como depositarios de una buena parte del pensamiento mito-poético de una comunidad, han constituido durante mucho tiempo un modo de pedagogía “natural” en el medio social ordinario, que facilitaba la adquisición del lenguaje, en su más amplio sentido, y de las consiguientes destrezas expresivas y comunicativas, entre los niños y de éstos con los adultos.
2. Una vez desaparecidas, o en trance de desaparición, aquellas situaciones en que de manera espontánea se producía este aprendizaje (principalmente la tertulia doméstica, la tertulia campesina, el patio de vecindad y la calle como espacio comunicativo), formulamos la hipótesis de que la escuela puede sustituir, al menos parcialmente, a esos ámbitos, y añadirles las peculiaridades propias del medio docente.
3. Esta posibilidad se asienta, por un lado, en la evidencia de que los espacios tradicionales han desaparecido y la sociedad no ha construido otros, alternativamente, y, por otra parte, en que la renovación pedagógica y los principios que la animan se acomodan con especial facilidad a los materiales folclóricos en tanto que recursos para la práctica de los nuevos métodos y objetivos en el aprendizaje conjunto de la lengua y la literatura; y como aspecto esencial en la formación humana y en el proceso de socialización de los niños y adolescentes.
4. Ello es así, en primer lugar, porque la lengua y la literatura conectan entre sí de modo “natural”, primario y primero, en la literatura oral. Hasta tal punto que los diversos materiales de este patrimonio colectivo se organizan al modo de una gramática, esto es, como un sistema de relaciones no siempre evidentes, pero cuyo dominio por el hablante (competencia) permite su reproducción y variabilidad en el acto de habla (caso de la estructura profunda descubierta por Propp para los cuentos maravillosos), de la misma manera que la organización interna de la lengua permite a los hablantes expresarse y comunicarse, con los cambios que requieren las distintas circunstancias de la comunicación. La relación, pues, entre lengua y literatura oral es algo más que un parentesco. En cierto modo, se podría entender como una misma realidad que se manifiesta en dos vertientes. Esta hipótesis cobra particular relieve en la observación de lo que eran los primeros años de vida del ser humano en aquella cultura que desarrollaba y fomentaba los textos de tradición oral. Desde las nanas y los juegos de dedos y manos, a los trabalenguas, las retahílas, las adivinanzas, los cuentos, las canciones de juego, etc., todos componían un verdadero y amplísimo sistema de aprendizaje en la lengua y en el universo simbólico y cosmogónico de la comunidad, al mismo tiempo. Incluso se hacía con una cierta secuenciación y combinatoria, en la que se graduaba de lo más rítmico y musical a lo más verbal y dotado de contenido (los cuentos), con especial desarrollo de las funciones apelativa, expresiva, lúdica, poética y referencial del lenguaje. Esta armonía natural entre lengua y literatura es lo que, de algún modo, trataríamos de reproducir hoy en el ámbito de la docencia, mediante determinadas estrategias didácticas.
Almodóvar 35. Al ir unidos los textos folclóricos a otros lenguajes, (principalmente el gestual, el entonativo, el musical y, en algunos casos el icónico), la didáctica de estos recursos puede y debe incorporar otras destrezas relacionadas con esos lenguajes, y en particular el recitativo, el mímico, el dramático y el plástico.
6. Por otro lado, la acusada tendencia de la literatura oral a los juegos verbales, al absurdo y a la fantasía, facilita un desarrollo de su aplicación didáctica por caminos de creatividad, que pueden apoyar el afianzamiento y el dominio de la lengua, de sus distintos registros, niveles de uso, etc., esto es, capacitando al alumno para la expresión verbal en múltiples direcciones.
7. Desde el punto de vista de la psicología del aprendizaje, los materiales folclóricos constituyen una suerte de gimnasia mental completa: memorización, desarrollo de la imaginación, de la facultad de interpretar discursos latentes, más un equilibrio emocional (provocado especialmente por el subsistema de la cuentística) y la maduración afectiva, como resultado de todo lo anterior.
8. La posibilidad de “simular” en el aula los espacios y los modos propios de la tradición oral y de extraerles sus potencialidades formativas no pueden apoyarse en los modelos de la pedagogía tradicional, deductivas, prescriptivas y canónicas, sino en otra de fundamento más constructivo, inductivo, y personalizado, que busque el aprendizaje significativo y las estrategias didácticas creativas, pues éstas se adaptan mucho mejor a la variedad, versatilidad, componentes lúdicos e imaginativos, y componentes psicológicos de la literatura oral.
9. Para ello, los nuevos métodos deberán partir del propio discurso del alumno, de lo que él ya sabe, en su ideolecto folclórico, aunque no sea consciente de ello ni lo tenga organizado (como tampoco es consciente de la lengua que habla) es decir, de una exploración previa en el alumno, al modo de encuesta, sondeo o similar. En paralelo, esta tarea deberá ir produciendo una impregnación del colectivo de alumnos en la materia que se persigue, que lo irá mentalizando, motivando, para la fase siguiente, que es la de investigación en el medio social y/o familiar, mediante un verdadero trabajo de campo que capacite a los alumnos para cualquier tarea semejante. A continuación se producirá la aportación de materiales al aula, para su estudio, empezando por la clasificación, y acabando en los múltiples ejercicios de recreación-creación ya aludidos, pero de modo especial aquellos encaminados a producir destreza en el cambio de códigos -del oral al escrito y viceversa-, y en buscar lo común en las versiones y variantes, como identificadores del grupo humano al que pertenece, de la misma manera que del habla coloquial se puede inducir una reflexión sobre el sistema de la lengua, sobre la norma social dominante o sobre los usos más adecuados a distintas situaciones.
10. La misma riqueza y variedad de las literaturas orales hace de este recurso en el aula un verdadero medio para intercomunicar disciplinas, y globalizar enseñanzas, esto es, de producir aprendizajes transversales, tal y como ocurría en la práctica cotidiana de la cultura popular, que en esto no hacía otra cosa que seguir la tendencia natural y primaria en el ser humano: intentar poner orden en el caos, introduciéndose en el mismo  hasta obtener una imagen operativa del mundo.
 
© Antonio Rodríguez Almodóvar
Publicado en El texto infinito. Ensayos sobre el cuento popular. Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Madrid, 2004. Publicado con autorización del autor.

martes, 5 de noviembre de 2013

Adaptación de un cuento




Pía y su paraguas de cuadros de colores
Érase una vez y mentira no es, que en un pueblo muy bonito de la sierra de Córdoba, vivía una familia muy rica y feliz.
La familia De la Fuente era una familia muy querida y respetada en el pueblo.
Pía era una niña dulce, buena y con un corazón muy grande que le gustaba jugar y ayudar a toda la gente del pueblo.
Don Rafael era un hombre muy inteligente, bueno y que quería mucho a su hija Pía y a su mujer Carmen.
Carmen era una mujer muy guapa, que le gustaban mucho los animales y la naturaleza y que siempre estaba contándole cuentos de hadas a su hija Pía.
Un día frío de invierno, de repente y sin nadie esperarlo Carmen tenía que irse lejos para cuidar de su padre.
Antes de irse, Carmen quería hablar con Rafael:
- Querido, quiero ante todas las cosas que Pía y tú penséis en mi cada día y que cuidéis de nuestra casa, de nuestros animales y de nuestros árboles.
Pasaron los años y Pía se convirtió en una joven igual de hermosa que su madre.
Sin embargo, su padre se convirtió en un hombre triste porque no podía dejar de pensar en su mujer y en el día en el que ella volvería.
Pía durante estos años se sintió muy sola, ya que su padre no le prestaba mucha atención, pero sabía perfectamente que su padre la quería mucho.
Un día, Pedro, que era la persona que ayudaba a Don Rafael a cuidar de la casa, le dijo muy preocupado:
- Don Rafael, los animales tienen hambre y la tierra necesita más agua para que crezcan nuevos árboles y frutos, pero no tenemos dinero.
Rafael se dio cuenta que como había estado tan triste y pensando todo el día en su mujer se había olvidado de cuidar de su casa y de los animales.
Tuvo una idea y fue la de visitar a su viejo amigo Héctor.
Héctor era un hombre mayor, que tenía mucho dinero pero que nunca llegó a tener ni mujer ni hijos.
Héctor le dijo a Rafael que le dejaría el dinero pero que quería algo a cambio:
- Quiero casarme con tu hija, porque siempre he querido tener una familia y una mujer que me cuide para cuando esté enfermo.
Rafael estuvo pensando todo el tiempo de camino a casa, cómo iba a decirle esa noticia a su hija.
Una vez en la casa, llamó a su hija y le dijo que tenía que decirle algo muy importante:
- Pía estamos teniendo problemas y Don Héctor puede ayudarnos a solucionarlos, pero Don Héctor me ha pedido un favor y es que tienes que casarte con él.
- Pero Papá, Don Héctor es un hombre muy mayor y yo siempre he soñado que me iba a casar con un príncipe azul.
- Lo entiendo Pía pero tienes que casarte con él.
Pía muy triste le dijo a su padre:
- Me casaré con él pero antes quiero hacer algo durante un tiempo.
- Quiero ir a un pueblo que está muy lejos de aquí y que necesitan personas para que les ayuden a construir una escuela para niños pobres.
Pía pensó que quizás en este tiempo su padre podría encontrar dinero para cuidar su casa y así no tendría que casarse con un hombre muy mayor y que ella no quería.
Su padre dijo que sí, pero que pasado ese tiempo tendría que volver a casa y casarse con Don Héctor.
Antes de que se fuera Pía a ese pueblo que estaba tan lejos, su padre quería darle algo:
- Pía, quiero que lleves siempre en tu cuello este collar que tu madre me dijo que te diera cuando fueras toda una mujer y éste paraguas de cuadros de colores que tu madre siempre llevaba, para protegerte de la lluvia y del sol.
Una vez en el pueblo, Pía conoció a Robin, una mujer alta, rubia y que hablaba diferente a ella.
Un día de muchísima lluvia, Pía y su paraguas de cuadros de colores se encontraban enseñando a escribir a unos niños, cuando de repente vio a un hombre joven como ella, muy alto, guapo y que estaba hablando con otras personas en otro idioma.
Pía se enamoró de él nada más verlo.
Pero de repente recordó que en dos años tenía que volver a su pueblo de la sierra de Córdoba y casarse con Don Héctor, y eso la puso muy triste.
Al llegar a casa, Pía le contó a Robin que había visto al hombre más guapo del mundo pero que no lo había visto antes allí.
Robin le dijo que era una de las personas que había venido a ayudar a construir la nueva escuela, que venía de América y que su familia tenía muchísimo dinero.
Pasó una semana y Pía estaba caminando por las calles, cuando de repente vio a su “príncipe”, que era como ella lo llamaba.
Empezó a llover muy fuerte y abrió su paraguas de cuadros de colores y empezó a correr y correr y dejó caer el collar de su madre al suelo para que “su príncipe” lo recogiera y así volvería a verlo.
“Su príncipe” vio que a una chica que llevaba un paraguas de cuadros de colores se le cayó algo al suelo pero que no pudo verle la cara y empezó a gritar:
- chica del paraguas de cuadros de colores, una y otra vez.
A la mañana siguiente, Pía estaba muy contenta contándole un cuento a los niños y de repente, otra vez empezó a llover muchísimo, así que decidió abrir su paraguas de cuadros de colores y proteger a los niños de la lluvia y sintió que alguien tocaba su espalda, y era su “príncipe”. ´
- ¡Hola! Me llamo Max. Ayer se te cayó este collar al suelo y gracias a tu paraguas de cuadros de colores he podido saber quién eres y poder dártelo.
Pía muy contenta y agradecida le dio mil gracias por darle su collar.
Max, que así era como se llamaba su “príncipe”, le pidió a Pía que si podía invitarla a tomar un café, y Pía aunque tímida al principio deseaba con todo su corazón ir con él.
Así, un día tras otro Pía y Max quedaban en la plaza para hablar y tomarse un café. Después de un tiempo, pero tampoco mucho tiempo, Max y Pía empezaron a enamorarse el uno del otro y el otro del uno, pero había un problema y era que Pía no le había dicho a su “príncipe”, toda la verdad, el que muy pronto tendría que volver a su pueblo y casarse con Don Héctor.
Pía estaba tan enamorada que decidió contárselo todo a su “príncipe”:
- Max, tengo que contarte algo que no te he contado y que es muy importante
- dime mi amor
- Prometí a mi padre que después de un tiempo tenía que volver a mi casa y casarme con un señor mayor amigo de mi padre porque estamos teniendo problemas para cuidar mi casa. Pensaba que pasando el tiempo mi padre conseguiría dinero y no tendría que casarme con Don Héctor, pero no ha sido así.
Max un poco sorprendido al principio le dijo:
- Me da igual, pero tú tienes que casarte conmigo e iremos a tu pueblo y le diremos a tu padre que estamos muy enamorados el uno del otro y que yo le ayudaré a resolver sus problemas.
Pía muy contenta estaba totalmente de acuerdo en intentarlo.
Fueron a visitar a su padre, y después de explicarle todo, éste muy contento le dijo que sí que se casaran y que él le explicaría todo a Don Héctor y que seguro que lo iba a entender.
Se casaron y después de la boda, volvieron para seguir ayudando Max en la construcción de la escuela y Pía para seguir ayudando a los niños a aprender a leer y escribir.

Y se acabó este cuento con sal y pimiento.
Cambios
Para tratar de determinar a qué edad podría dirigir la adaptación de mi cuento, utilicé a mis hijas como ratoncillos de laboratorio. Les pedí que lo leyeran y después les hice una serie de preguntas de comprensión para saber si lo habían entendido. Noté que había algunas palabras de vocabulario y expresiones que no entendían por lo que cambié estas palabras y expresiones por otras más apropiadas para su edad.
Después de este experimento, podría decir que mi adaptación del cuento de los Hermanos Grimm lo recomendaría a niños a partir de los ocho años. Es decir de Segundo de Primaria.
Mi adaptación cumple con el esquema o esqueleto de la historia original. Me he permitido cambiar el lugar, tiempo, espacio y los personajes.
Personajes
- El rey en mi adaptación del cuento es un padre con mucho dinero y que adora a su mujer y haría por ella cualquier cosa.
- La reina es una esposa que a diferencia de la versión original no muere sino que tiene que dejar su casa para cuidar de su padre y que le pide a su marido una serie de cosas que deberá cumplir una vez que se vaya.
- Mi personaje principal es una niña nacida en una familia pudiente y no una princesa. Esta niña es adorable y es obligada a casarse con un hombre que no quiere.
- El príncipe de mi cuento es un hombre americano que tiene mucho dinero y muy guapo.
- Don Héctor viene a jugar el rol del rey para así evitar el tema del incesto.
- La persona de la corte que le pide al rey que tiene que casarse, lo sustituyo por el capataz de la finca.
- El hombre que le tiene mucho cariño a la princesa y le permite que vaya a ver el baile, en mi cuento es una mujer extranjera que ayuda mucho a mi personaje principal.
Hechos
- Evito tanto el tema del incesto como de la muerte, principalmente porque quería que mi primer cuento o mejor dicho adaptación del cuento estuviera dirigido a mis hijas, a niños de a partir de ocho años y en segundo lugar porque personalmente no me parece un tema normal para niños de estas edades.
- Mi personaje principal, para evitar el matrimonio con una persona que no quiere impuesta por su padre, en vez de pedir trajes lo sustituyo por un viaje a un pueblo muy lejano que le servirá como vía de escape y para  retrasar su boda y hacer que reflexione su padre sobre la injusticia que iba a cometer con ella.
- Sustituyo el abrigo de pieles de animales por un maravilloso paraguas de cuadros de colores.
- Introduzco un collar que servirá como hilo de conexión para que se conozcan mis personajes principales.
- En todo momento ella oculta su identidad y la vida que lleva de niña rica y trabaja como ayudante en la educación de los niños y en la construcción de la nueva escuela.
- El chico americano se enamora de ella tal y como es.
- Mi historia tiene un final feliz
Localizaciones y temporalidad
- Mi adaptación ocurre en un pueblo de la sierra de Córdoba y en un pueblo lejano.
- Es un cuento que se produce en una época más cercana y real que en el cuento original.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Literatura infantil



 “La Literatura es un arte que utiliza las palabras para manifestarse”[1], ¡qué bonita descripción de Literatura!
Desde muy pequeñito, la Literatura ha formado y sigue formando parte importante en mi vida. Me encantaba el momento de ir a la cama. Recuerdo un momento muy especial y emocionante, era el de estar acostado y escuchar los pasos de mis padres cada vez más cerca de mi cuarto, sentarse en mi cama y empezar a leerme un cuento. Cuando me hice mayor, era una de mis hermanas mayores, la que me leía el preciado libro.
Tras una intensa y comprensiva lectura de mis apuntes, he descubierto que la Literatura Infantil no apareció hasta mediados del siglo XX.


Conforme seguía leyendo, me preguntaba, ¿qué son estas grandes historias que me leían y que yo leía cuando era pequeño y que ahora leo a mis hijas?, y de repente apareció la palabra “Paraliteratura”. Pues sí, después de tantos años, me he dado cuenta de que todas estas bonitas historias y cuentos, cargados de un carácter moralizante o didáctico, donde la ficción brillaba por su ausencia no era Literatura Infantil, sino Paraliteratura.
Con esto no quiero decir que la Paraliteratura sea peor o mejor que la Literatura Infantil, simplemente, en un momento determinado se quiso hacer una distinción entre una y otra, teniendo en cuenta el objetivo de la obra literaria.
Pero si tengo que decir que buscando por la red, he leído cómo en varias ocasiones a la Paraliteratura se le tachaba de “Literatura de segunda”.
Martín-Barbero (2003b) "y es necesario, reflexionar sobre estas cuestiones para no caer en el simplismo de categorizar los libros como etiquetas de valoración vacuas y no como propuestas de comunicación vital o como prácticas comunicativas sociales".

El sistema de valores en la Literatura Infantil va cambiando con el tiempo. La Literatura Infantil siempre se ha hecho para los niños, pero antes no se tenía tanto en cuenta los intereses del niño ni qué es lo que quería leer, sólo se pensaba en lo que el escritor quería conseguir que el niño sacara de su obra y  los valores que se les quería inculcar. Hoy en día los autores intentan escribir historias más cercanas al niño, con personajes reales en los que el niño se pueda sentir reflejado y claro que se inculcan valores pero no siendo este el objetivo principal del libro.

Encontré en Internet un artículo muy interesante de la revista Babar, escrito por Luis Melgar sobre la Literatura Infantil, donde el autor llega a plantear dos preguntas que me han hecho reflexionar. ¿Enseñar o entretener? Las obras de arte, ¿deben contener un elemento didáctico, una “moraleja” si así se desea, o es preferible que sean pura belleza, el arte por el arte?
Como padre y educador, llego a plantearme si lo que realmente quiero que mis niñas y futuros alumnos obtengan de la Literatura a través de la lectura sea algo moral o didáctico o si por el contrario quiero que disfruten y se lo pasen bien con lo que decidan leer. Reflexionando, llego a la conclusión que hablando de Literatura, no es blanco o negro. Pienso que el niño se tiene que divertir con lo que está leyendo, pero ni muchísimo menos desterraría la idea de que los niños obtengan algunos valores, aunque no sea el objetivo principal de la obra que estén leyendo.  
Algunos padres y educadores están muy preocupados por los contenidos didácticos en la Literatura Infantil y los valores que el niño pueda aprender de aquello que van a leer. Hay que apostar por dejar al niño que sea el que elija el libro que quiere leer, independientemente de si van a adquirir o no valores. Tenemos que dejar de tirar balones fuera y de esperar a que sea el profesor, la abuela, los libros de literatura, etc. y ser nosotros, como padres los que tengamos la obligación de enseñar los valores que queremos que nuestros hijos tengan y algo muy importante y que no siempre tenemos en cuenta y es que tenemos que predicar con el ejemplo, porque en el caso de la lectura, ¿cómo puedes pedirle a tu hijo que lea si tú no lo haces? Claro que estamos muy cansados al final del día, que trabajamos ochenta horas a la semana, pero la decisión de tener un hijo fue voluntaria y no impuesta. Y claro que si en el colegio, en los libros y en el entorno que rodea al niño pueden fomentar buenos valores, mejor que mejor.
En mi colegio siempre se le dio mucha importancia a la Literatura. La Biblioteca era un rincón muy importante para mi colegio, y una herramienta para potenciar la enseñanza de la literatura tanto en el aula como fuera de ella.
Disponíamos de una Biblioteca grande y cada clase tenía la suya propia, que recuerdo que estaba al final de la clase junto a la ventana. Teníamos que traer al aula el libro que quisiéramos de casa y así poder compartirlo con todos nuestros compañeros. Antes de colocarlo en la estantería teníamos que presentarlo a la clase y explicarles a los compañeros, la razón del por qué habíamos elegido ese libro.
En el colegio que hice las prácticas el año pasado (Internacional Aravaca), también se fomentaba mucho la Literatura en el aula.
Algo que me pareció una maravillosa idea y muy importante para el fomento de la Literatura Infantil por parte del colegio fue el que los niños escribieran su propia historia y recopilando todas las historias hicieron un libro. Se sintieron muy importantes cuando vieron “su historia” plasmada en un libro. Me sentí muy feliz el día que me dieron el libro y el ver que algunos de mis niños me lo habían dedicado.

 Este libro, mejor dicho “esta obra de arte”, viene de la mano del Programa CEN con “C” (Cuentos Escritos por Niños con Corazón) y se hizo con un fin solidario, para recaudar fondos para la Fundación África Directo.

 
 
 
Actualmente los textos teatrales apenas ocupan un tres o un cinco por ciento de la producción literaria infantil.
Tuve suerte con algunos de mis profesores, que supieron inculcarme el valor y la importancia que tenía el texto teatral, aunque desgraciadamente había otros que simplemente nos obligaban a leerlo sin ningún tipo de motivación.
Quedándome con lo positivo, recuerdo que cuando estaba en el colegio, siempre representábamos obras de teatro en la clase o en el salón de actos. El profesor preguntaba quién quería participar en el proyecto, en ningún momento nos obligaba a hacerlo.
Estando en segundo de BUP, ocurrió una anécdota muy graciosa, mi profesor decidió representar Romeo y Julieta, lo primero que dijimos fue, ¿quién va a ser Julieta?, ya que mi escuela era sólo de chicos. Finalmente fue un chico repetidor el que voluntariamente decidió hacerlo.
Todos nos sentíamos importantes y nerviosos el día de la actuación, no queríamos decepcionar a nadie.
Pienso que el teatro es una buena herramienta para poder enfrentarte hoy en día sin ningún tipo de miedo pero sí con mucho respeto a exponer en público, a tener un sentido crítico pudiendo dar tu propia opinión y no la que te esté mostrando el autor.
Es muy importante el papel del profesor, tiene que tener voluntad, ganas de hacerlo y saber exponérselo al niño de aquella manera en la que despierte su curiosidad, porque seguro y dependiendo de la edad, los alumnos siempre estarán dispuestos a representar una obra de teatro.

 
El teatro es la poesía que se levanta
del libro y se hace humana. Y al hacerse,
habla y grita, llora y se desespera.”

 Federico García Lorca


 


La poesía es el género al que se le tiene más miedo enfrentarse, tanto en el aula como en la casa. Pero si reflexionamos un poco, nuestros niños desde que están en el vientre de su madre han estado vinculados a la poesía. Las nanas que todos le hemos cantado a nuestros niños- “duérmete niño, duérmete ya que viene el coco y te comerá-, esos juegos de manos que le hacíamos para llamar su atención - Los deditos de la mano, todos juntos estarán, si los cuentas uno a uno, cinco son y nada más-, los villancicos…
El truco está en saber cómo introducir la poesía en sus vidas.
Hay que leerles poemas, jugando con ellos, cambiándoles el ritmo de la lectura, cambiando nuestro tono de voz, que intenten hacer pareados, jugar a las adivinanzas que tanto les gustan a los niños.
La poesía tiene cosas muy positivas, desde la estimulación de la sensibilidad del niño, a potenciar su memoria, porque las rimas facilitan la memorización del texto.
Pero muy importante al igual que en los textos narrativos, los poemas tendrán que ser adecuados a la edad del niño o al menos intentar adaptarlos a la edad correspondiente a la hora de interpretarlos.


La pata mete la pata
La pata desplumada, cua, cua, cua,
como es patosa, cua, cua, cua,
ha metido la pata, cua, cua, cua,
en una poza. - ¡Grua!, ¡grua!, ¡grua!


Gloria Fuertes


 Lo que haría para introducir la Literatura Infantil en el aula sería: - En primer lugar, crear una Biblioteca en el aula. Cada niño podrá traer algunos libros de su casa y otros el colegio se encargará de suministrarlos.
La Biblioteca tiene que ser un rincón agradable y que el niño pueda acceder a ella en el momento que lo desee y dónde se pueda llevar a cabo diferentes actividades como: recitar, leer, socializar e intercambiar ideas.
 - El teatro- Es una vía alternativa de introducir la lectura de autores clásicos y como no, la poesía.
-La poesía- introduciendo al niño en el mundo de las sensibilidades, de la imaginación.
- Cuentacuentos- Va a despertar ese amor hacia la lectura e introducirá al niño en el mundo del cuento, de la fantasía. 
- Visita de autores-
El niño se quedará asombrado cuando vea que el autor del libro que se acaba de leer es una persona real y que está visitando su escuela.

- Club de lectura- que sea de carácter opcional para los niños porque podría crear el efecto contrario, el que el niño se asuste y no quiera formar parte.
Algunas ideas de actividades para que los niños se involucren en la lectura:
- Crear una historia entre todos, “el libro viajero”. Un niño será el encargado de empezar una historia, y cada día otro niño tendrá que continuar la historia a su manera.
- Me gusta mucho una actividad que hacen en el colegio de mis hijas. El día de su cumpleaños, en vez de traer golosinas a la clase traen un libro, y ese libro no viene solo sino con sus papis. Los cumpleañeros lo que hacen es leer su libro a la clase.
- Poner poemas, trabalenguas y adivinanzas, por todo el colegio. Esto creará una curiosidad en los niños, fomentando la lectura.
El mayor logro como profesor sería, el que mis alumnos llegaran a adorar la Literatura, creándoles un hábito por la lectura, ofreciéndoles aquellos libros que lleguen a estimularlos, motivarlos, en los que los alumnos puedan sentirse identificados con el personaje, que vean que hay niños que actúan en determinadas situaciones como ellos, que no son bichos raros y que puedan extraer vivencias que puedan poner en práctica en su vida futura, cuando les toque enfrentarse al mundo.

“promover en el niño el gusto por la belleza de la palabra, el deleite ante la creación de mundos de ficción”. (Merlo, 1976,78).
Quiero conseguir que mis alumnos por voluntad propia decidan coger un libro y que se pongan a leerlo, y que dejen volar su imaginación. Los libros van a ayudarlos a formar su pensamiento crítico y su capacidad de reflexión, de una manera amena y natural.
"Un libro es una cosa entre las cosas, un volumen perdido entre los volúmenes que pueblan el indiferente universo, hasta que da con su lector, con el hombre destinado a sus símbolos. Ocurre entonces la emoción singular llamada belleza, ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica”.
J. L. Borges, Palabras preliminares a su «Biblioteca del autor», Alianza. Madrid. 1997

Cuanto le agradezco a mi colegio la herencia que me ha dejado tan importante, el amor hacia la literatura y que intentaré por todos los medios y de una forma natural inculcársela a mis niñas y futuros alumnus.

Bibliografía y Webgrafía utilizadas y muy recomendadas
Del Amo, J.M. (2003). Literatura Infantil. Claves para la formación de la competencia literaria. Málaga: Aljibe.
Cañón, Mila y Hermida, Carola (2012)  La literatura en la escuela primaria (Más allá de las tareas).
Es un libro que me recomendó una amiga profesora de Literatura y que ahora recomiendo, y que a ella le ha servido mucho para impartir Literatura en el aula.
Te propone y te ayuda a cambiar técnicas habituales en la enseñanza de la Literatura en el aula.

Apuntes de clase (bloque 1)
http://www.noveduc.com/index.php
Esta web está llena de contenidos que se encuentran en la intersección de la educación con otras disciplinas, con la certeza de que la infancia, la adolescencia y la familia son temas de interés social que exceden a la institución escolar y al sistema de educación formal.
http://revistababar.com/wp/literatura-al-borde-del-caos/
Artículo de opinión. Melgar, Luis (2013).
Babar es una revista impresa que fomenta las ganas y el amor a la lectura.
Concretamente en mi caso he encontrado información muy valiosa.


Webs que recomiendo para padres, hijos, maestros…

El árbol rojo
Es una revista de literatura infantil y juvenil que viene muy bien para padres, niños y maestros. Ofrece contenidos e información sobre libros, ilustración, cine y actualidad relacionada con el sector editorial y el universo infantil y juvenil. Cuenta con diferentes secciones muy interesantes como la de “Talleres” donde se incluyen actividades infantiles y cuentacuentos subtitulados en lengua de signos.
http://www.revistaelarbolrojo.net/

TULABOOKS
Es una herramienta online para familias con hijos en edades comprendidas 0-12 años, para encontrar materiales (libros y Apps) para compartir y ofrecer a tus hijos. Tiene algo muy interesante y es que te da la opción de poder recomendar y que te recomienden un buen material para la lectura.
Imaginaria
Es una revista online sobre literatura infantil y juvenil. Está dirigida a maestros, padres, bibliotecarios, escritores, ilustradores, especialistas, y a toda persona relacionada con los niños y la lectura.
Incluye artículos muy interesantes.

http://www.imaginaria.com.ar/


 
 
 
 






 [1] Definición dada en los apuntes.